Tras un mes de periplo descubriendo China y a las puertas del invierno, es momento de sentarse en una mesa nutrida de comensales y disfrutar de un buen Hot pot, uno de los platos preferidos por los chinos y por lo general un gran desconocido fuera de la piel de dragón.

A menudo se compara el Hot pot chino con la Fundue suiza. Las comparaciones siempre son odiosas y en este caso desacertada pero de acuerdo que la asociación puede resultar útil siempre que la persona a la que se pretende sacar de las tinieblas de la ignorancia sepa lo que es la fundue. El Hot pot chino no es más que una olla con agua hirviendo y verduras a la que se añaden más verduras, dofu y carne y una vez listo se mezcla con alguna salsa por lo general, picante.

Al ser un plato DIY (Do It Yourself o en cristiano, yo me lo guiso yo me lo como) es una comida muy social que requiere al menos de dos horas en el restaurante y por tanto es imprescincible una buena compañia. Quizá el motivo por el que se vean pocos Hot Pots fuera de China es porque no es un negocio muy rentable, escasa rotación de mesas para unos márgenes estrechos, ya que el Hot Pot es bastante barato.

El Hot Pot proviene de la región de Mongolia Interior (la parte china). Es posible probar Hot Pot en sitios tradicionales en los que uno se siente en familia o bien en cualquiera de las franquicias (little sheep, colourful hot pot, hot pot king…) que sirven la olla de fuego.
Cuidado que quema!

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